REFIEXIONES A LA LUZ DE LA VERDAD; DE LA PALABRA DE DIOS.
Las apariciones Marianas desde Fátima nos han llamado a la
conversión y nos han advertido de varios acontecimientos dolorosos ocasionados
por los efectos de la desobediencia a
las leyes de Dios, y aunque es poca la
importancia que se les ha dado a esas advertencias, ya hemos visto que se han ido sucediendo a medida
que van pasando los años. Hoy en día los
científicos que siguen de cerca el comportamiento de los fenómenos de la
naturaleza reconocen la concordancia con los mensajes de la Virgen, la
existencia de Dios y la proximidad de hechos catastróficos para el hombre y
para toda la naturaleza creada, y muchos de ellos expresan que lo único que
pueda evitar o menguar los efectos
devastadores, es Dios, y esto va unido al cambio radical del hombre por medio
de una conversión.
Con tristeza desde mi corto ángulo de percepción, y con
deseos de crecer y alimentar la sed de mi alma, me siento muy lejos de un
modelo que me anime a seguirle; sé de corazón porque me lo sembraron a una
edad temprana de mi vida, el valor y el
poder del sacerdote. Amo el ministerio del sacerdocio, amo los sacerdotes, pero
casi con lágrimas en mis ojos al verme frente a algunos de ellos, siento que
allí no está lo que yo amo. Hoy percibo el sacerdocio como una profesión más,
hacen muchos estudios pero descuidan la verdad
de la palabra de Dios y soltaron
parte de su ministerio, exclusivo de ellos por la unción del Espíritu
Santo, a laicos que de buena voluntad pero ignorantes culpables, se rinden en obediencia
a menesteres que han sido infiltrados a la iglesia por el mismo demonio; como
es el manipular el cuerpo de Cristo para llevarlo a los enfermos, o durante la
celebración mientras el sacerdote está sentado un laico o una religiosa dan la comunión.
Basta leer los mensajes de Jesús, de nuestra Madre Celestial
y del mismo Dios Padre: (Debemos promover estos mensajes. La fe nos debe alcanzar
para ver en ellos el amor de la Madre y del Hijo y la infinita misericordia del
Padre)
“El cielo está indignado con el trato que se le está
dando al cuerpo de Cristo, la comunión en la mano es un logro del demonio introducido
en el Vaticano por la masonería de sotana, enemigos del Santo Padre y de la
iglesia de Cristo que son muchos, y tratan de imponer otro Evangelio que no es
el de Cristo, sino uno que justifique sus vicios, desviaciones, intereses
materiales y flojeras. Pobres de ellos, su poder material es considerable, es muy posible que ganen algunas batallas, que
derramen mucha sangre, pero olvidan que
la verdadera iglesia de Cristo no es obra de hombres y Él prometió estar con
ella hasta el final de los siglos.
Del paso de dar la comunión en la mano parten
infinidad de profanaciones, sacrilegios, misas negras, irreverencias,
partículas pisoteadas en los mismos templos, dice el Padre: “Se repite la
pasión y las torturas de mi Hijo”.
Los que tienen el poder dado de lo alto: “Sanar,
Perdonar, expulsar demonios, imponer las manos, ser la voz de Jesús, sus ojos y
sus manos” no lo usan, no creen, lo
ignoran o no son consientes de él, muchos sacerdotes de hoy no tienen fe, sus enseñanzas son vacías, y no están acordes
con sus vidas, hablan esperando que el pueblo cumpla la misión a ellos
encomendada y ni siquiera les acompañan, solo les dicen vayan es deber de todos evangelizar. Además vemos el descuido o
irrespeto a la dignidad de lo sagrado, en los templos no se tiene autoridad para
exigir respeto por las cosas de Dios, ni
por la presencia de Jesús en el sagrario.
A veces se siente, durante la celebración de la Eucaristía que esta se
desarrolla de forma rutinaria, mecánica
e inconsciente. Gracias a Dios, aunque el sacerdote este ausente en su mente,
la presencia de su Hijo Jesucristo si se
hace real pues Él es el sumo Sacerdote Eterno y prometió venir en sus ungidos, y Él no miente ni falla.
Cuantas veces nuestra Madre del Cielo en sus mensajes
nos pide orar por los sacerdotes, pues para el enemigo de Cristo ellos son el
blanco predilecto porque al caer uno de ellos muchos caemos con él, y se
debilita más la fe que defiende la iglesia católica. Por eso tenemos que
estar claros; nuestra fe no va tras el sacerdote, NUESTRA FE ES, EN
CRISTO JESÚS, y la vivimos apegándonos a la verdad del Evangelio que Él nos
enseño. Si las enseñanzas de un sacerdote se tornan contrarias al Evangelio,
hagámoselo ver, las ovejas espirituales: “nosotros los fieles” debemos ser
obedientes y mansas a la guía y conducción de nuestro pastor, pero consientes y
alertas a cualquier cambio contrario a
lo encomendado por Cristo a sus apóstoles, los primeros sacerdotes; aunque nos
digan que la iglesia tiene que actualizarse; en otros sentidos tendrán razón, pero respecto a la palabra de
Dios, Él mismo advierte: “Hay del que cambie mi palabra”. LA PALABRA DE DIOS ES
ETERNA; ESTO QUIERE DECIR: ES ACTUAL
AYER, HOY Y SIEMPRE. El que no crea esto, no se considere cristiano católico,
ni tenga la Biblia como su libro sagrado, ni se cuente entre los sacerdotes de
Cristo. Así de sencillo hermano quítese el antifaz.
Que importante es tener el espíritu robusto y fortalecido
por la gracia de Dios y la oración, alimentado de su Cuerpo y su Sangre y
mortificado de pequeñas y grandes ofrendas de amor; porque; que maligno e inmenso poder ejerce la
materia impulsada por el demonio y sur legiones, ahora al acercarse el final
del tiempos: Cuantos escogidos por Dios para ser pastores de sus rebaños, llevan a estos a campos áridos y les despojan de la fe
de sus antepasados, que espíritus débiles y maleables presa fácil del maligno
son algunos sacerdotes confundidos de su verdadero rol y pensando que el poder
que recibieron de Dios es para reconstruir
los templos materiales como en principio
creyó San Francisco de Asís; y ser autoritarios, prepotentes, dueños de la
verdad, con poder para criminalizar, marginar, o desprestigiar a sus fieles; donde quedo el germen de la santidad que
vimos florecer en los elegidos de Dios y
que fue faro para que muchas almas enmendaran su vida, donde el espirito de penitencia,
de oración, de dedicación y entrega y de
ir al rescate de las almas, el interés por las necesidades espirituales del rebaño a su cuidado.
Bendigamos al Señor Dueño de la viña, porque no son
todos, sabemos que hay muchos correctos,
valientes, fieles y santos; al reconocer la crisis de la iglesia, sabemos
que en el mismo huerto hay trigo y cizaña. El dulce Jesús fortalezca las
simientes en las nuevas vocaciones y en
los sacerdotes jóvenes, de los cuales percibimos el amor a su vocación y a su
entrega, y no permita que les cambien la verdad del Evangelio por ningún
espejismo, cambiando la palabra de Dios
por una mentira, convirtiendo en normal lo que no es, y en moda el pecado, la
lujuria, el aborto, la homosexualidad, la avaricia, en los no tan jóvenes y en los viejos también
fortalezca la fe, el amor a su vocación y la valentía necesaria para defender la verdad a
costa del rechazo de sus hermanos sacerdotes, y de la vida si es necesario.
NO TENGAN MIEDO. Conocemos el horror del martirio en la historia de la iglesia.
Como madre recuerdo el temor de enfrentarme al momento del parto, son minutos
eternos, pero al pasar se olvidan, por la alegría de una nueva y deseada vida;
perdonen mi pobre comparación. Pero en nuestra amada y preciosa fe, enseñada
personalmente por Jesús, el cielo está lleno de la verdadera vida de los
mártires.
Sacerdotes y fieles laicos debemos fidelidad a Dios y
a la verdad de su Palabra. NO HAY TIEMPO PARA EL MIEDO. La iglesia está siendo
atacada por sus bases, y columnas preparemos nuestros hombros y nuestro corazón
para en compañía de Espíritu Santo, llevarla hasta la meta definitiva: “Al
banquete de bodas del Cordero”. Amén.
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¡Quítale las trancas a tu corazón y déjalo que entre!