ILUMINANDO LA FE CATOLICA

sábado, 10 de marzo de 2012

EL REINO DE DIOS NO ES DE ESTE MUNDO


EL REINO DE DIOS NO ES DE ESTE MUNDO


Pero sí, nos llega su influjo como las primicias, mientras el  Reinado  se cumpla en su totalidad
 y podamos gozar de la Realeza de Dios sobre el pueblo elegido
y a través de él al mundo entero;  al final de los tiempos.

Sobre este Reino se basó la predicación de Jesús. Un Reino de Santos; todos aquellos que acepten su Reinado con conocimiento y amor;  y se bauticen con agua y con Espíritu Santo     (Jn. 3, 5; Hch. 2, 38; Tto. 3, 5).
Esta realeza comprometida por la rebelión del pecado, debe ser restablecida por la intervención de Dios y su Mesías (Dn. 2, 28+. 7, 13- 14), y es esta intervención la que Jesús después de Juan Bautista (Mt.3, 2) anuncia como inminente (Mt. 4, 17.23; Lc.4, 43) antes de su realización definitiva, en que los elegidos vivirán cerca del Padre en la alegría del Banquete Celestial (Mt. 8, 11+; 13, 43; 26, 29).
El Reino tuvo sus comienzos humildes (Mt. 13, 31-33) misteriosos (Mt. 13, 11) impugnados (Mt. 13, 24-30) como una realidad ya comenzada (Mt. 12, 28; Lc. 17, 20-21) en relación con la iglesia (Mt. 16, 18) predicada en el universo por la misión apostólica (Mt. 10, 7; 24,14; Hch. 1, 3+) Será definitivamente restablecido y devuelto al Padre, (1Co.15, 24+) por el retoro Glorioso de Cristo (Mt. 16, 27; 25,31) en el juicio final (Mt. 13, 37-43. 47-50;      25, 31-46; ) Mientras tanto se presenta como una gran gracia (Mt. 20, 1-16; 22, 9-10;      Lc. 12,32) aceptada por los humildes (Mt.5, 3; 18, 3-4; 19, 14. 23-24) a los abnegados (Mt. 13, 44-46; 19, 12; Mc. 9, 47; Lc. 9, 62; 18, 29-30) rechazada por los soberbios y los egoístas (Mt. 21, 28-32. 43; 22, 2-8; 23, 13). Solo se entra en él con la vestidura nupcial (Mt. 22, 11-13) de la vida nueva (Jn.3, 3-5); hay excluidos (Mt.8, 12; 1Co.6, 9-10; Ga. 5, 19-21). Hay que velar para estar preparados cuando venga de improviso (Mt. 25, 1-13).

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