ILUMINANDO LA FE CATOLICA

sábado, 3 de marzo de 2012


                               PREAMBULO DE FE
ESTE TEMA NO SE REFIERE A RELIGIONES ANTERIORES A LA ENSEÑADA
 POR JESUCRISTO EL HIJO DE DIOS.
Es conveniente tener claro lo siguiente: Si queremos sintetizar el sentido de la palabra “Religión”, esto es: Relación o comunicación con Dios. Dios y yo.
Es decir: Yo creo que Él existe, que es mi Padre, que creó todo el universo visible e invisible, y que me creó a mí, el hombre; y por amor nos hizo a su imagen y semejanza, con inteligencia y voluntad propias,  diferentes de los animales, y nos dio libertad, “Libre albedrío”, el regalo más grande que puede dar el verdadero amor. De este maravilloso regalo parte la más peligrosa confusión del hombre; el uso que damos a esta libertad…
Vemos  en nuestro diario vivir, en el hogar, el colegio, la universidad, la empresa, la sociedad, el tránsito aéreo, terrestre y marítimo, que tenemos normas preestablecidas para asegurarnos buenos resultados para el corto plazo de esta vida; ¿Que son 80, ó 90 años, o algo más, ya que son pocos los que superan esta cifra? Pero en la economía para nuestra alma que es eterna, no estamos dispuestos a regirnos por ninguna norma, y vivimos de manera desprevenida, improvisada e irresponsable; parece que aún no entendemos lo delicado e importante que es estar bien equipados para la empresa de alcanzar con éxito la vida eterna, aunque en lo íntimo y secreto deseamos o creemos merecer lo mejor.
Pero  conociendo Dios nuestro Padre, la débil voluntad de nuestra naturaleza humana, nos dejó a través de sus profetas en el antiguo testamento, las normas y leyes según su voluntad,   enseñándonos la forma como debe transcurrir nuestra vida aquí en la tierra (Ojo esto es para los que quieran salvarse, no es obligación) para alcanzar la meta de llegar al cielo, donde su infinito amor nos está esperando para compartir su Reino. Y como seguimos sin entender, envió a su único Hijo Jesucristo para que este con su ejemplo de vida nos mostrara el camino seguro; el que Él recorrió y nos dejo impreso en su Evangelio, no sin antes sellarlo con su Sangre Redentora.
Hoy  vemos miles de religiones, y seguro surgirán muchas más, por  la sed de muchas almas desorientadas y la avaricia de algunos que ven en esta sed, la forma de beneficiarse económicamente, al igual que la peligrosa tendencia  Nueva Era quien  negando la existencia del pecado  arrastra en su corriente materialista a todos aquellos que van por el mundo sin religión y lo que es peor sin Dios,  pero a ninguno de ellos les importa el destino  de las  almas que allí militan, ni transmitir las verdaderas enseñanzas de Jesús como  sus Sacramentos;  solo el aporte económico generado por la venta de libros y el cobro obligado de diezmos que reciben sus fundadores, o  la lucrativa ganancia económica de la  magna industria miscelánea de la Nueva Era.
Debemos documentarnos bien acerca de quienes guían nuestra fe y la sed de nuestra alma, es culpa nuestra ir por caminos equivocados, permitiendo que inescrupulosos y ambiciosos se lucren de nuestra necesidad espiritual y nos alejen de las verdaderas riquezas que contiene la fe que  Jesucristo nos enseño, y con celo protege y enseña la Santa Iglesia Católica; única fundada por Cristo y sus apóstoles, la cual sufrió una gran división en el siglo XVI por los años 1517 provocada por Martín Lutero quien arrastrando una tercera parte de ella, fundó el luterismo o iglesia protestante, organizando una Biblia propia, quitando varios libros de la  verdadera y negando diez verdades de la fe, entre ellas los sacramentos, la virginidad de la madre de Dios, la existencia del purgatorio etc. A partir de esta rama han seguido saliendo subdivisiones una tras otra arrastrando los errores de Lutero y añadiendo normas que se ajustan a los vicios de sus fundadores, existiendo entre ellas grandes diferencias incluso entre las de una misma denominación ya que cada una está orientada por una cabeza diferente.
Y las dos terceras partes restantes, hoy las formamos los cristianos católicos de todo el mundo como una sola unidad, guiados por una sola  cabeza: El Santo Padre, hoy Benedicto XVI, el número 266, después de una sucesión ininterrumpida de pontífices a partir de San Pedro, primer Papa de Roma, y los sacerdotes sucesores de los apóstoles y esto será así hasta el final de los tiempos, porque es el Espíritu Santo quien la guía y protege. Es palabra de Dios.
No tengan miedo de investigar la verdad, tomen una Biblia que no haya sido alterada, puedo recomendar la Biblia de Jerusalén, que posee además muchas notas históricas  y aclaratorias. Y lean también sobre la historia de las religiones;  en más de 2012 años de  historia seguro encontraran grandes fallas, injusticias,  seres deshonestos  y hechos dolorosos, pues aunque la empresa es de Cristo,  Él la confió en manos de seres humanos,  y como tales, a veces fallamos. Pero serán más las historias de las luchas de nuestros Santos antepasados por defender la fe de Cristo aún con el martirio; atacada desde sus  inicios estando Él aún presente entre nosotros. Y sin dejar nunca de defender nuestra fe, nuestra iglesia y a nuestro Santo Padre, vivamos confiados y tengamos presente que el éxito  de esta, ha dependido, depende y dependerá  del Espíritu Santo.
Les invito a recorrer el camino por mi recorrido para hablar con certeza de mi fe, y la forma de mantenerme en comunicación armoniosa y digna con Papá Dios. Manifiesto que lo hago con plena libertad, y que reconozco que el respeto a las leyes y normas que Jesús nos enseño, es la manera más segura para no apartarnos del camino del que nuestro libre albedrío a cada rato nos quiere desviar, tratando de convertir nuestra libertad en LIBERTINAJE, ya que con frecuencia  organizamos nuestra vida según nuestra voluntad, y no de la voluntad de Dios.
      
Todas las religiones que se denominan cristianas le deben a la iglesia Católica su libro sagrado; la Santa Biblia, ya que fue ella, la que recopiló todos los libros del Antiguo Testamento que en épocas anteriores a Jesús era conocido como Sagradas Escrituras, y los del  Nuevo Testamento que contienen la vida y obra de Jesús el Hijo de Dios, escrita por sus apóstoles,  algunos de ellos testigos presenciales de la misión que Dios Padre le encomendó, que fue: Que nos hiciera sentir el gran amor que nos tiene nuestro Papá del cielo  y  nos diera ejemplo con su vida de cómo hacer la voluntad de Dios en esta vida, para  merecer la vida eterna. 
CONTINUARÁ…….

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