PREAMBULO DE FE
ESTE TEMA NO SE REFIERE A
RELIGIONES ANTERIORES A LA ENSEÑADA
POR JESUCRISTO EL
HIJO DE DIOS.
Es conveniente tener claro
lo siguiente: Si queremos sintetizar el sentido de la palabra “Religión”, esto
es: Relación o comunicación con Dios. Dios y yo.
Es decir: Yo creo que Él
existe, que es mi Padre, que creó todo el universo visible e invisible, y que
me creó a mí, el hombre; y por amor nos hizo a su imagen y semejanza, con
inteligencia y voluntad propias, diferentes
de los animales, y nos dio libertad, “Libre albedrío”, el regalo más grande que
puede dar el verdadero amor. De este maravilloso regalo parte la más peligrosa
confusión del hombre; el uso que damos a esta libertad…
Vemos en nuestro diario vivir, en el hogar, el
colegio, la universidad, la empresa, la sociedad, el tránsito aéreo, terrestre
y marítimo, que tenemos normas preestablecidas para asegurarnos buenos
resultados para el corto plazo de esta vida; ¿Que son 80, ó 90 años, o algo
más, ya que son pocos los que superan esta cifra? Pero en la economía para
nuestra alma que es eterna, no estamos dispuestos a regirnos por ninguna norma,
y vivimos de manera desprevenida, improvisada e irresponsable; parece que aún
no entendemos lo delicado e importante que es estar bien equipados para la
empresa de alcanzar con éxito la vida eterna, aunque en lo íntimo y secreto
deseamos o creemos merecer lo mejor.
Pero conociendo Dios nuestro Padre, la débil
voluntad de nuestra naturaleza humana, nos dejó a través de sus profetas en el
antiguo testamento, las normas y leyes según su voluntad, enseñándonos la forma como debe transcurrir
nuestra vida aquí en la tierra (Ojo esto es para los que quieran salvarse, no
es obligación) para alcanzar la meta de llegar al cielo, donde su infinito amor
nos está esperando para compartir su Reino. Y como seguimos sin entender, envió
a su único Hijo Jesucristo para que este con su ejemplo de vida nos mostrara el
camino seguro; el que Él recorrió y nos dejo impreso en su Evangelio, no sin
antes sellarlo con su Sangre Redentora.
Hoy vemos miles de religiones, y seguro surgirán
muchas más, por la sed de muchas almas
desorientadas y la avaricia de algunos que ven en esta sed, la forma de
beneficiarse económicamente, al igual que la peligrosa tendencia Nueva Era quien negando la existencia del pecado arrastra en su corriente materialista a todos
aquellos que van por el mundo sin religión y lo que es peor sin Dios, pero a ninguno de ellos les importa el destino de las
almas que allí militan, ni transmitir las verdaderas enseñanzas de Jesús
como sus Sacramentos; solo el aporte económico generado por la venta
de libros y el cobro obligado de diezmos que reciben sus fundadores, o la lucrativa ganancia económica de la magna industria miscelánea de la Nueva Era.
Debemos documentarnos bien acerca
de quienes guían nuestra fe y la sed de nuestra alma, es culpa nuestra ir por
caminos equivocados, permitiendo que inescrupulosos y ambiciosos se lucren de
nuestra necesidad espiritual y nos alejen de las verdaderas riquezas que
contiene la fe que Jesucristo nos
enseño, y con celo protege y enseña la Santa Iglesia Católica; única fundada
por Cristo y sus apóstoles, la cual sufrió una gran división en el siglo XVI
por los años 1517 provocada por Martín Lutero quien arrastrando una tercera
parte de ella, fundó el luterismo o iglesia protestante, organizando una Biblia
propia, quitando varios libros de la
verdadera y negando diez verdades de la fe, entre ellas los sacramentos,
la virginidad de la madre de Dios, la existencia del purgatorio etc. A partir
de esta rama han seguido saliendo subdivisiones una tras otra arrastrando los
errores de Lutero y añadiendo normas que se ajustan a los vicios de sus
fundadores, existiendo entre ellas grandes diferencias incluso entre las de una
misma denominación ya que cada una está orientada por una cabeza diferente.
Y las dos terceras partes
restantes, hoy las formamos los cristianos católicos de todo el mundo como una
sola unidad, guiados por una sola
cabeza: El Santo Padre, hoy Benedicto XVI, el número 266, después de una
sucesión ininterrumpida de pontífices a partir de San Pedro, primer Papa de
Roma, y los sacerdotes sucesores de los apóstoles y esto será así hasta el final
de los tiempos, porque es el Espíritu Santo quien la guía y protege. Es palabra
de Dios.
No tengan miedo de
investigar la verdad, tomen una Biblia que no haya sido alterada, puedo
recomendar la Biblia de Jerusalén, que posee además muchas notas históricas y aclaratorias. Y lean también sobre la
historia de las religiones; en más de
2012 años de historia seguro encontraran
grandes fallas, injusticias, seres
deshonestos y hechos dolorosos, pues
aunque la empresa es de Cristo, Él la
confió en manos de seres humanos, y como
tales, a veces fallamos. Pero serán más las historias de las luchas de nuestros
Santos antepasados por defender la fe de Cristo aún con el martirio; atacada
desde sus inicios estando Él aún
presente entre nosotros. Y sin dejar nunca de defender nuestra fe, nuestra
iglesia y a nuestro Santo Padre, vivamos confiados y tengamos presente que el
éxito de esta, ha dependido, depende y
dependerá del Espíritu Santo.
Les invito a recorrer el
camino por mi recorrido para hablar con certeza de mi fe, y la forma de
mantenerme en comunicación armoniosa y digna con Papá Dios. Manifiesto que lo
hago con plena libertad, y que reconozco que el respeto a las leyes y normas
que Jesús nos enseño, es la manera más segura para no apartarnos del camino del
que nuestro libre albedrío a cada rato nos quiere desviar, tratando de
convertir nuestra libertad en LIBERTINAJE, ya que con frecuencia organizamos nuestra vida según nuestra
voluntad, y no de la voluntad de Dios.
Todas las religiones que se
denominan cristianas le deben a la iglesia Católica su libro sagrado; la Santa
Biblia, ya que fue ella, la que recopiló todos los libros del Antiguo
Testamento que en épocas anteriores a Jesús era conocido como Sagradas
Escrituras, y los del Nuevo Testamento que contienen la vida y obra de Jesús el
Hijo de Dios, escrita por sus apóstoles,
algunos de ellos testigos presenciales de la misión que Dios Padre
le encomendó, que fue: Que nos hiciera sentir el gran amor que nos tiene
nuestro Papá del cielo y nos diera ejemplo con su vida de cómo hacer
la voluntad de Dios en esta vida, para
merecer la vida eterna.
CONTINUARÁ…….
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