DESDE LA FUENTE DE AGUA VIVA,
PARA ALMAS SEDIENTAS
A la luz del Espíritu Santo.
El
tema que queremos tratar, será comprendido por los que de alguna manera
hablamos el mismo idioma, aquel que va
dirigido a la sed de las almas. Pero los que ignoran esta sed o la calman
llenando su intelecto, dotado de talentos regalo de Dios, con argumentos para
negar la existencia de ese Dios; los llamados ateos, brillantes algunos en las
ciencias que no trascienden de este
mundo, pero vacios e ignorantes de la sabiduría Divina que ya es parte del
reino de Dios aquí entre nosotros, o para
los que han adiestrado sus sentidos para saciarlos al instante con sensaciones fuertes, ruidos estridentes, drogas alucinógenas;
sin permitir a su mente ni un minuto de silencio para escuchar las necesidades
de su alma; esto parecerá ridículo.
¿A quién le interesa este
tema, cuando hay tanta libertad desde temprana edad, tanta tecnología, tanto
astrologo e iluminado ofreciendo a través de las cartas y otros medios futuros brillantes
y exitosos, además los implantes
quirúrgicos con que se pueden corregir “Los errores de Dios” logrando así la
belleza perfecta?
Al observar algunos jóvenes de hoy y no tan jóvenes,
llenos de tatuajes, atravesados por pirsin por todas partes del cuerpo, con
deformaciones provocadas a gusto, consumiendo toda clase de drogas y llevando
una vida promiscua sin tener en cuenta edad
ni genero. Es de allí, de esos seres
hermanos nuestros, hijos de Dios, de donde se escuchan en el silencio los más
desgarradores alaridos de socorro, provenientes de sus pobres almas presas y
sedientas. Y es para todos ellos, en los que el maligno tiene cifrada su esperanza de arrebatarlos a los meritos de
la redención con la sangre de Cristo, a quienes van dirigidas estas iluminaciones, ellas nos demuestran el gran amor de Dios por todos y cada uno de los hombres,
desde el más pequeño entre todas sus criaturas.
¿Cómo salvarlos, cómo llegar
a ellos, si no obtenemos la ayuda e intervención directa del Espíritu Santo?
Solo veo una forma: Tener fe
en Dios, Él va a actuar. Solo espera que cada uno de los creyentes, como evangelizadores
que somos a partir del Sacramento de la Confirmación, demos el primer paso;
vamos a expresarnos; como cristianos
católicos, hablemos de la fe en Jesucristo y en sus normas y enseñanzas, que
han dado resultado por más de 2012 años. Si nos adentramos en la historia de
nuestra fe, encontramos infinidad de santos, muchos de ellos partiendo de una
conversión, como es el caso de San Pablo o de San Agustín.
La fe del católico tiene sus
raíces en el judaísmo, de donde procede según la carne, Jesús el hijo de Dios;
y la historia de la salvación del hombre la vemos revelada desde el primer
libro de la Biblia el Génesis: Historia
rebelada por el mismo Dios Padre a los profetas, y que tiene como protagonistas no solo a Jesús, principal
artífice, sino también a María su madre, a quien el mismo Dios escogió, como
medio para que su Hijo entrara al mundo; fue de ella que tomo su naturaleza
humana, su sangre, su carne, su fisonomía y desde ese momento ella es nuestra
mediadora ante nuestro Padre celestial, y por la inmensa misericordia y gracia
de Dios también es nuestra Madre del cielo.
Así que nuestra fe no es
nueva. No empezó el siglo XVI por los años 1517 cuando Martín Lutero se reveló
al papa del momento, o cuando tradujo la Biblia al alemán acomodándola a sus
vicios, por los años 1534, fundando los llamados Luteranos. Ni con los mormones fundada por José Smith en 1823. Ni
con los adventistas, fundada por William
Miller cerca a 1840 que luego heredo
Ellen Gould. Ni con los testigos de Jehová fundada por Taze Russell en 1878. Ni
con tantas otras sectas que han surgido a partir de Lutero. Nuestra fe cristiana
católica (Universal) fue fundada por el mismo Cristo por el año 30
con 12 de sus discípulos más cercanos, y este movimiento llamado cristianismo
tomo auge después de la muerte de Cristo
con la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés, y son las enseñanzas de
Cristo sobre el A.T. y su Evangelio lo que se ha constituido a través de los
siglos en las normas que hoy rigen nuestra fe, esto es: El hacer la voluntad de
Dios contenida en sus Mandamientos; y guiar
nuestra vida por los Sacramentos de Jesús. (Si alguien quiere tomarse un tiempo
y estudiar qué normas rigen la fe de las sectas, verán que no son las de Cristo,
ni su interés primordial el cuidado y la salvación de las almas).
CONTINUARÁ………
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